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En este día, los mexicanos no perdonamos que el afortunado pariente o amigo que se sacó el "muñequito" de la Rosca de Reyes, no nos invite a disfrutar los suculentos tamales. Esto se debe a que las fiestas no acabaron el Día de Reyes.
Hay aún personas que siguen la tradición de que una vez que se “levanta” el Niño Dios, la madrina lo deberá entregar a su dueño, ya vestidito. Una vez engalanado, hay que llevarlo a misa con una vela y flores, y que el padre le eche agua bendita.
Pero, ¿de dónde viene éste ritual? El día de la Candelaria también se conoce como la Fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María. La tradición de esta fiesta data desde el siglo séptimo, con el Papa San Gelasio I. En algunas partes la Fiesta es conocida como la Presentación del Niño Jesús en el Templo. Se celebra el 2 de febrero según el rito latino.
De acuerdo a la ley de Moises, cuando una madre daba a luz a un niño, era considerada impura por siete días, además debía permanecer durante treinta y tres días, en purificación de sangre. Cuarenta días después del Nacimiento de Jesús, la Virgen María cumplió con esta ley. Presentó al Niño Jesús al templo. “Te pertenecerá el primogénito de cualquier ser viviente, sea de hombre o de animal, ofrecido a Yavé. Tú harás solamente el rescate del primogénito de hombre, así como del primerizo de un animal impuro” (Números 18,15).
Pero antiguamente el dos de febrero marcaba, en ciertas partes del mundo el principio del año, el fin de las nevadas y el despertar de la tierra. Se hacía un culto especial con semillas y una gran profusión de velas, para Démeter, la diosa de la agricultura. Los cristianos decidieron adoptar la tradición, pero a la bendición para las semillas, añadieron otra bendición especial para las velas o candelas. De ahí el nombre de "Candelaria". Las velas que se bendicen este día evocan un antiguo festival de las luces precristiano, ya que con ellas pretendían iluminar el oscuro camino de la deidad que reinaba en las profundidades de la tierra; pero ahora son consideradas como luces poseedoras de grandes poderes contra el mal, las tormentas, las enfermedades graves y los temblores de tierra. |